Bulgaria está a punto de entrar en su segundo mes de protestas, las más grandes desde la caída del socialismo. En el artículo: «Bulgaria, reinventarse o morir»  se explicó el camino histórico que había recorrido Bulgaria hasta su caída en desgracia, así como lo que se podía esperar de estas nuevas protestas. Se recomienda la lectura del mismo para una mayor compresión de lo que ocurre en el país. 


 

En esta breve actualización se repasarán algunos de los nuevos sucesos con motivo de las multitudinarias protestas que ponen en jaque al ya desfasado sistema político búlgaro y sus posibles consecuencias. 

 

  • El 14 de agosto el Primer Ministro, Boiko Borisov, puso en movimiento su esperada estrategia. Contra muchos de los pronósticos, no dimitió y tampoco adelantó las elecciones legislativas, sino que fue él mismo quien propuso encabezar las reforma. Un borrador constitucional, establecer una Gran Asamblea Nacional que redactase y votase la nueva constitución así como reducir el número de diputados de 240 a 120, además de reformas en el poder judicial. 

 

  • Es bien sabido que Bulgaria necesita estas reformas constitucionales, entre muchas otras, pero pocos creen que Borisov y su partido, GERB, sean los más indicados para llevarlas a cabo, ya que acabarán incrementando el secuestro del estado. Con su propuesta, Borisov busca hacer una huida hacia delante y conseguir tiempo para agotar el mandato y aplacar las protestas. Él mismo prometió dimitir si el borrador constitucional salía adelante y se convocaba la Gran Asamblea Nacional, pero todavía le faltan apoyos. 

 

  • Con las reformas que propone Borisov, se establecería un sistema de elección mixto y la mitad de los parlamentarios serían elegidos por voto mayoritario, es decir, beneficiaría a partidos grandes como GERB y perjudicaría a partidos como ITN o DB, que aspiran a conseguir buenos resultados en las elecciones, desbancar a DPS del tercer puesto o incluso quitar votos entre el centro-derecha. GERB busca que su posición salga beneficiada y Borisov podría volver a alzarse con la victoria en unas elecciones bajo una nueva carta magna a su favor y que además permita a su partido recuperar el control sobre la oficina presidencial del país, desde la cual proceden muchas de las críticas contra el gobierno. Las propuestas de Borisov tampoco ayudarían a un país cuyo sistema electoral es cada vez menos creíble. 
  • Partidos de la oposición como DPS (minoría turca) y el BSP (el partido socialista, que apoya al presidente Radev, enfrentado con Borisov) se mostraron reacios a votar a favor de las reformas encabezadas por el gobierno. El DPS ha sido ampliamente criticado durante las protestas a causa de su implicación en la corrupción y la relación de su antiguo líder, Ahmed Dogan y del oligarca Peevski (también miembro de DPS) con el gobierno de Borisov. El DPS ha venido siendo la tercera fuerza política en Bulgaria durante mucho tiempo y siempre ha sido un partido bisagra, pero según las encuestas podrían quedar relegado al cuarto o incluso quinto puesto tras unas nuevas elecciones. Es por esto que el partido de la minoría turca busca distanciarse de Borisov y ponerse del lado de los manifestantes. El BSP, obviamente, es la oposición al gobierno y busca recuperar el poder a través de la figura del presidente Rumen Radev.

 

  • El 2 de septiembre se había fijado como fecha tope para conseguir el apoyo para un borrador constitucional. GERB consiguió 127 apoyos para el borrador a última hora. Esto se debió gracias a los votos de miembros de la coalición de partidos de derecha OP (Patriotas Unidos), independientes y la formación euroescéptica Volya. Volya había dicho que no apoyaría a Borisov, pero cambió de opinión al ver incluidas algunas de las propuestas de la derecha en la reforma, entre las que se incluye el servicio militar obligatorio, cualificación profesional para votar y mayores poderes para el presidente.

 

  • La reforma sobre la cualificación profesional para poder votar, aparte de una clara vulneración de derechos, está dirigida a evitar el voto de la población gitana, ya que dichos partidos tienen posturas extremas respecto a esta minoría. Irónicamente, los gitanos han sido un importante caldo de votos para GERB en algunas localidades, partido acostumbrado a comprar sus votos durante las elecciones. 

 

  • También se incluyen propuestas de la cosecha de GERB, como que la unión matrimonial es únicamente entre un hombre y una mujer. Esto evidencia un pequeño giro del partido, un abandono del centro-derecha y un acercamiento hacia la derecha conservadora y euroescéptica. Esto se debe a que aquellos que llevan meses protestando son principalmente de tendencias socialdemócratas y liberales, pero también un sector del centro-derecha descontento con Borisov y GERB.

 

  • Los manifestantes son claramente proeuropeos y Borisov ha iniciado un juego peligroso, ya que si bien es un líder que gusta en Bruselas y es un convencido atlantista, cada vez se está deslegitimando más de cara a estos organismos, que no deberían poder defender su figura tan fácilmente, sobre todo cuando se posiciona con partidos que son iliberales y van contra los «valores» que dice defender la UE. 

 

  • A pesar de todo esto, para que el borrador constitucional salga adelante y la Gran Asamblea Nacional se convoque, GERB debería reunir 160 apoyos en los próximos 2-5 meses y contar con el apoyo del Presidente. Esto será imposible sin el apoyo de BSP, DPS y con un Presidente en contra, ya que el gobierno solo contaría con 137 apoyos sumando a Volya y los independientes a los suyos propios. A pesar de ello, habrá que estar pendientes a las concesiones que podría hacer el gobierno al DPS. El gobierno está jugando a un todo o nada, en los próximos meses intentará persuadir a la oposición para que ésta apoye sus propuestas, de cualquier forma posible. Aún en el caso de no conseguirlo, Borisov conseguirá agotar su mandato en primavera de 2021 y continuará intentando evitar la gran pérdida de votos a través de la manipulación mediática. Las encuestas todavía sitúan a GERB como primera fuerza, pero cada vez se desinfla más. Es muy probable que Borisov esté siendo presionado por parte de fuerzas de la élite cercanas al DPS (Dogan y el oligarca Peevski, entre otros) para conservar el poder el mayor tiempo posible y así cumplir las corruptas promesas que les hizo. Por ley, el gobierno actual permanecería en el poder durante la Gran Asamblea Nacional, a menos que el Parlamento, que está controlado por el partido gobernante GERB, dé instrucciones específicas para formar un nuevo gobierno. Además, el procedimiento para convocar una Gran Asamblea Nacional demoraría entre los ya mencionados dos y cinco meses y si se acepta la propuesta, podría potencialmente darle mucho más tiempo en el poder a Borisov, ya que los cambios constitucionales teóricamente podrían debatirse durante años.

 

  • La cobertura de lo que ocurre en Bulgaria por parte de los medios internacionales destaca por su práctica inexistencia. Si bien procesos como el de Bielorrusia vienen estando presentes diariamente en los medios, es preocupante que un país miembro importante como Bulgaria, que bordea con Turquía y que es zona de disputa económica con Rusia no aparezca mencionado de la misma forma. Esto principalmente se debe al desconocimiento general sobre Bulgaria y el proceso político allí. Como se ha dicho, Boiko Borisov es un político que conviene a la UE y la OTAN y lleva 11 años gobernando el país. En Bruselas parece existir miedo a criticar a Borisov, algo imposible de entender teniendo en cuenta que las protestas son proeuropeas, están lideradas por liberales, primordialmente de la capital, y no hay ninguna fuerza opuesta que pueda provocar cambios tectónicos en el país como abandonar la UE o la OTAN. Esto lleva a pensar que las conexiones de la corrupta élite búlgara llegan bastante lejos y exceden las fronteras del país. 

 

  • Ahora es el propio Borisov el que recibe el apoyo de fuerzas euroescépticas para prolongarse en el poder, por ende, la cobertura mediática debería estar justificada según la «lógica» imperante en el ámbito mediático. Otra posible preocupación para ciertos sectores es la presencia en la oposición del BSP, el partido socialista búlgaro y heredero del BKP (comunistas). Este partido ha sido objeto de toda clase de acusaciones y conspiraciones en Bulgaria sobre su supuesta connivencia con Rusia o con «la vuelta del comunismo». Estas acusaciones, totalmente infundadas, no tienen base alguna, ya que el BSP ni es comunista, ni tiene posiciones prorrusas, ni ha estado en contra de los procesos europeos o atlantistas en Bulgaria. Es más, el acceso del país a la UE se produjo durante la etapa del BSP y ha sido también un partido duramente criticado al comienzo de la crisis económica o por sus acuerdos con GERB durante los primeros años de Borisov. Desde la llegada de Radev a la presidencia, se han distanciado de Borisov y además se han enemistado con él en un intento por regresar al poder. 

 

  • La inacción europea con el país, daña la imagen de esta entre la ciudadanía. La UE podría salir ganando si muestra un poco más de interés en el país balcánico, no a través de una injerencia, pero sí a través de una política más crítica con el gobierno de un estado, que al fin y al cabo, es miembro importante para la política europea en la región y al que se destinan muchos fondos que acaban llenando los bolsillos de las élites en vez de mejorar la vida de los ciudadanos. A Bruselas no le costará en absoluto encontrar políticos con tendencias favorables a la organización y no hay que esperar un cambio masivo en Bulgaria de la noche a la mañana. En el ambito de la UE, el partido popular europeo que encabeza Donald Tusk, debería abandonar sus tácitos apoyos y mensajes favorables a Borisov si es que de verdad les preocupa tanto la «democracia». La falta de avances económicos y sociales en un estado que lleva tiempo lastrando un considerable atraso deja en mal lugar las supuestas ventajas que trae el ingreso en la UE. 

 

  • La violencia vivida la última noche, con más de cien detenidos y muchos heridos, entre ellos periodistas, caldea todavía más el ambiente. Bulgaria es un país que no está acostumbrado a grandes y violentas protestas, así como a prolongados enfrentamientos con la policía. Las autoridades afirman que muchos de los detenidos tienen antecedentes penales, curiosamente, un argumento similar al empleado por las autoridades bielorrusas para deslegitimar las protestas y que tanto se criticó por parte de la prensa. La presencia de grupos radicales, nunca se debe descartar, pero durante todas estas semanas las protestas han sido pacíficas.

 

  • Los próximos meses en el país balcánico prometen ser movidos y habrá que estar con los ojos puestos, aún cuando a muchos no les convenga siquiera hablar del descontento en el país o se hayan dado cuenta de la existencia del mismo hace unas pocas horas. La falta de una acción decidida por parte de la UE conlleva que esta sea uno de los responsables de la peligrosa situación en países como Bulgaria. Más allá de las sorpresas y los mensajes de «preocupación» con las derivas iliberales, muchos europeístas deberían cuestionar el motivo que lleva a la organización a dar tanta libertad de acción a personas como Borisov durante años. Lo que sí está claro es que Bulgaria necesita profundos cambios que sin duda tardarán en llegar y no precisamente con GERB, Borisov o sus aliados. Esta es su última oportunidad.