Annie Kurkdjian nación en “la orgía de Beirut”, como le gusta referirse a su ciudad. Su arte no busca mundos idílicos, sino reflejar el trauma y el horror. Desde que la conocí supe que nuestra conversación sería diferente, intensa y que fluiría sin problemas. En sus ojos vi una sensibilidad que no había visto en otros, tengo curiosidad por saber cómo desarrolló esa semilla artística que tanto la caracteriza.


 

Empieza contándome que sus padres son armenios sirios que más tarde se convertirían en libaneses. Desafortunadamente no predijeron que una guerra explotaría en el Líbano y les obligaría a vivir, la mayor parte del ese periodo, escondidos en refugios.

“Todo comenzó cuando fantaseaba con la infancia normal y privada. A veces, solía esconderme en el taller de alta costura de mi madre y mis tías, ahí agarraba sus papeles y lápices. Comencé pintando a un niña en bicicleta o en una piscina, pintaba cualquier actividad que no podía hacer en ese entonces. Solo comencé a pintar de una manera más profesional y académica cuando cumplí 22 años, estaba buscando una actividad que me llenara el tiempo, así que en vez de ir al gimnasio, iba a pintar. Comencé a tomar clases en la escuela de Bellas Artes de la Universidad Libanesa y de inmediato me enamoré de la sensación de tocar el lienzo y sentir sus vibraciones”.  

¿Se podría decir que de alguna manera estabas hablando con tus lienzos? Pregunto sin esperar una respuesta concreta a lo que me dice que sí, que era un comunicación verdadera y genuina.

Annie, sé que inicialmente te graduaste en empresas y que antes de convertirte en pintora estabas trabajando en un banco, cuéntame ¿cómo fue ese cambio?.

“Digamos que simplemente no encajaba, ya me conoces Christiane, sentí que estaba muriendo espiritualmente y que me estaba convirtiendo en un robot. Cuando decidí renunciar a mi trabajo, mi ex novio y mi madre se enfadaron mucho conmigo ya que dejaba atrás una vida cómoda y perfecta, pero no lo dudé y ni por un segundo. Quiero decir, ¿puedes imaginarme vestida como una mujer de negocios explicándole a mi familia lo que quería ser?”

Sonrío con su franqueza y su valentía. Recuerdo que ambas sufrimos Desorden de estrés Postraumático Complejo (CPTSD, por sus siglas en inglés). Yo me recupero al escribir y ella se sana a través de la pintura.

“Antes de pintar, estaba buscando cualquier tipo de solución que pudiera darme algo de paz. No me da vergüenza decir que estuve en una fase de autodestrucción porque tenía mucha ira en mi, especialmente después de que mi padre fuera brutalmente asesinado. Tenía que encontrar una forma de convertir esa ira en algo externo. Cuando comencé a pintar, sentí que estaba liberando a mis demonios y los plasmaba en mis lienzos.” Sentencia entre risas que además le pagaba por ello. Acto seguido me cuenta que siendo honesta, todavía no ha encontrado la paz; ambas sabemos que la vida es una batalla constante…

“Si, Chris, la paz es una utopía, y de hecho estoy en guerra y mis armas son mis pinceles. Lo que me consuela es esta promesa de que siempre tendré este arma para protegerme. Sé que mi imaginación nunca me fallará y esto me proporciona una especie de fundamento. Tal vez mi imaginación es un regalo que mi padre me está enviando desde el cielo. Si, eso es, mi padre es mi musa”.

Annie Kurkdjian posando junto a una de sus obras

 

Cuéntame más sobre “Annie en el país de las maravillas”.

“Sobre Annie en el país de las maravillas… bueno, me gusta que mi arte sea puro, hice unos trabajos en el Cross Covent (Deir El Salib) donde se trata a personas con enfermedades mentales. Ahí vi la cruda realidad artística de lo que la sociedad califica a los locos”. Le digo que la sociedad abandona a las personas cuyos corazones no son iguales al resto a lo que me contesta que desde su encuentro con ellos, tiene la profunda convicción de que cada uno de nosotros posee una fuente ilimitada de imaginación que se alimenta desde la infancia.

“Amo todo lo que el filósofo francés Gilles Deleuze dice al respecto’’.

Querida, parece que tenemos muchas cosas en común. ¿Te gusta más el óleo o el acrílico?

“Uso ambos pero prefiero el aceite ya que su textura es más sensual y viva. Puedes olerlo y tocarle.” ¿Como un amante? Le pregunto entre risas.  Me dice que soy un poco traviesa pero que es así, me cuenta que el acrílico es mucho más fácil de usar, es más seco, tiene menos poesía pero también es intenso como una sola noche con un amante.

¿Quién es el travieso ahora? Bromeo. Después de reírnos le pregunto si el arte puede ayudar a reparar sociedades desgarradas como la libanesa, a continuación me cuenta que sí, si el artista es auténtico, en ese caso el arte es útil.

“La sociedad libanesa es hipócrita, necesitamos personas genuinas que digan y hablen sobre la verdad como el compositor Ziad Al Rahbani. Necesitamos personas que rompan los tabúes, pero sobre todo necesitamos personas que puedan ser ellas mismas. Estoy de acuerdo en que ciertos tabúes son necesarios pero es ese conformismo con la que estoy teniendo problemas. Miro a las mujeres libanesas y todas se ven iguales a causa de las cirugías estéticas.  Sus identidades están perdidas y eso es muy triste porque no se dan cuenta que lo que nos hace diferentes es algo sagrado. Lo subjetivo nos lleva a lo sublime, y nada es más útil que lo genuino”.

¿Cómo es tu relación con las galerías de arte?

“No es una relación de amor o odio, es una relación profesional. Estoy trabajando desde hace 5 años en la galería Albareh, y a lo largo de los años hemos desarrollado una relación basada en la confianza y la amistad. Nunca hubo un caso de abuso. Lamentablemente he oido que algunas galerías sí que actúan así con sus artistas”.

Le cuento que me gustan sus pinturas porque muestran y tratan la sensualidad y la lujuria con mucho cuidado y sensibilidad a lo que me cuenta que efectivamente así es.

“Como mencioné antes, la autenticidad es muy importante para mi, tengo el placer de ser yo misma. Creo que el erotismo está siendo deformado en estos días por la sociedad, los órganos sexuales están siendo utilizados como insultos, especialmente en el Líbano. Me encanta lo que escribió Georges Bataille sobre el erotismo. El habla de eso como algo divino, puro, espiritual y estético. ‘Joder’ no tiene que ser un insulto. Él decía ‘la poesía conduce al mismo lugar que todas las formas de erotismo, a la fusión, a esa fusión de almas separados. Nos lleva a la eternidad, nos lleva a la muerte y de la muerte a la continuidad. La poesía es eternidad; el sol su une con el mar”.

“A lo que quiero llegar es que es absurdo utilizar nuestros órganos sexuales como insulto pudiendo reemplazarlos con palabras como guerra, corrupción, contaminación, políticos, cualquier otra cosa que realmente perjudica el mundo.  El erotismo es una cultura, es el patrimonio de la humanidad, es una fuente de inspiración y no de pornografía. Por ejemplo me gusta ir ir a museos eróticos para ver cómo se vestían las mujeres para seducir a sus amantes en el siglo XV. El erotismo es cultura”.

¿Cuál es tu pintura más controvertida?

“Hay una sobre el patriarcado en el que pinté hombres poniendo sus penes sobre una mesa como si sus debilidades o poder dependieran de ese órgano (imagen de la cabecera de la entrevista). La reacción de mi familia fue intensa, no querían que usara esa pintura en ninguna exposición, pero estoy contenta de haberlo hecho y fue comprado por el museo francés Tesse. Después de aquello mi familia comprendió que esa pintura tenía mucho valor”.

¿Hay artistas que sigan inspirándote hoy en día?

“Jean Rustin es uno de los artistas que más me inspira, me encanta lo sensible que es su alma. Él expone el lado frágil de la humanidad. Dibuja a personas mayores con sus cuerpos débiles en escenas obscenas.” -Le digo que parece que la lujuria desafía el tiempo-  Su respuesta es que en internet, recibe inspiración de muchos artistas y que le gustaría inspirar a otros también.

La entrevista está a punto de acabar, ¿qué más te gustaría decir?

Me dice que le encantaría seguir viéndome a nivel personal, que siente que podemos ser buenas amigas. Me siento conmovida y honrada. Después de aquello, nos fuimos a tomar algo.

 

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