Es la primera vez que el gobierno de Estados Unidos incluye una parte de un estado miembro de la ONU en su “lista terrorista”. La inclusión del ejército más poderoso de Irán, la Guardia de la Revolución Islámica de Irán (en adelante GRII) en la lista negra de Washington el pasado mes de abril también provocó la reacción del estado asiático que designó las fuerzas de CENTCOM (Comando Sur norteamericano) en su lista “terrorista”.


 

En cuestión de solo un mes, estos cambios han elevado las tensiones entre Irán y Estados Unidos, y parece que habrá repercusiones importantes en Medio Oriente en los próximos meses, no solo en los espacios marítimos del Golfo Pérsico, sino también en Iraq y Siria, donde Irán está intentando junto con sus aliados establecerse como un actor influyente en el futuro de Medio Oriente sin ISIS.

Justo hace ahora un año, el gobierno de Trump rompió con el acuerdo nuclear firmado multilateralmente en el 2015, lo que ha provocado el descontento de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA), Rusia, China, Francia, Reino Unido y la Unión Europea.

De las doce condiciones que anunció Mike Pompeo para firmar un nuevo acuerdo nuclear con Irán, se puede interpretar una obsesión por la presencia de GRII en Iraq y Siria. Las sanciones sobre las industrias clave de la economía iraní como la de petróleo -con el propósito de sacar el país del mercado petrolero mundial- están afectando duro en el PIB iraní y su moneda rial, persuadiendo a Irán para entrar en la “economía de resistencia” como estrategia de resistencia ante la “guerra económica”.

Si las sanciones sobre las industrias e inversiones de Irán se impusieron con el propósito de debilitar las relaciones económicas del mundo con Irán, esta vez la Casa Blanca presentó una estrategia adicional para cerrar las filas ante Irán con la finalidad de imponer al país un cerco político-militar.

A pesar de que las autoridades del departamento de estado de EE.UU. han desmentido que Washington desee cambiar el régimen, afirmando que solo trata “cambiar la actitud de Teherán para que se comporte como un estado normal”, las autoridades iraníes están recibiendo una señal distinta.

 

 

En un caso muy reciente, el ministro de asuntos exteriores de Irán, Mohamad Javad Zarif dijo en una entrevista con un reportero estadounidense que el “grupo B”, formado por Bolton, “Bibi” Netanyahu, Bin-Salman de Arabia Saudí y Bin-Zayed de Emiratos intentan empujar los EEUU hacia un conflicto bélico con Irán. En todas formas los analistas aseguran que Washington está intentando maximizar su presión sobre Irán de una manera jamás vista anteriormente. Algunas de las razones por la cual Donald Trump considera incluir la GRII en su lista de terrorista son las siguientes:

 

  • Es una señal del fortalecimiento de la alianza de eje Washington-Tel Aviv-Riad para una estrategia común, e indica que Washington está convencido que la presión económica no bastaría para frenar como lo esperaba la influencia pro-iraní en Iraq y Siria. Esto se coincide con una reciente investigación macroeconométrica la cual concluye que las sanciones económicas sobre Irán empeoran su situación económica en general sin alterar el poder político y económico de la Guardia de la Revolución Islámica de Irán (GRII). La última cifra del presupuesto militar iraní tuvo una pequeña subida hasta 16 mil millones de euros, la cual se mantiene considerablemente baja respecto el nivel regional. El GRII desde ya hace décadas está desconectada de la actividad económica global, y ha intentado hacerse inmune frente las presiones externas.

 

  • Se trata de un nuevo juego geopolítico para frenar los avances políticos y económicos que ha tenido Irán en Iraq a pesar de las sanciones que está sufriendo. En una reunión del pasado mes de abril en Teherán entre el presidente iraní Hasan Rohani y el primer ministro iraquí Adel Mahdi, ambas partes acordaron aumentar el comercio hasta un volumen sin precedentes de 20 mil millones de euros al año.

Iraq declaró previamente que no acataría las sanciones del gasoducto iraní y que la exportación de los bienes industriales y la posibilidad de modernización del sistema eléctrico iraquí por parte de las empresas iraníes mejoraría su posición geoestratégica. Algunas empresas que desean colaborar con Iraq ofreciendo asistencia técnica para su modernización se suponen empresas controladas por parte del GRII. Fortalecer relaciones con Iraq es fundamental para Irán cara a eludir las sanciones. Por otro lado, la presencia de la fuerza élite Qods, como la entidad externa del GRII, ha logrado ordenar y movilizar fuerzas armadas dentro del territorio iraquí, como es el caso de Hashd-Al-Shabi o la movilización popular de Iraq (declarado como terrorista por Estados Unidos); uno de los protagonistas de la lucha contra ISIS. Washington considera una amenaza para su propia seguridad el empoderamiento de los grupos chiíes en Iraq e intenta de esta forma frenar la influencia del GRII.

 

  • En tercer lugar, la estabilidad en Siria es otro factor que lo hace importante desde el punto de vista estratégico. La protección de Bashar al Asad frente las inestabilidades se está acercando a su etapa final, e Irán al lado de Rusia y Turquía desea tener una cuota en el futuro de la reconstrucción de Siria. En los últimos meses con el apaciguamiento del conflicto, algunos países árabes como Arabia Saudí, Bahréin y Emiratos Árabes han demostrado interés en restablecer sus embajadas en Damasco. Sin embargo, Israel ha reiterado que no toleraría las fuerzas de Irán próximas a sus territorios.

Remarcar el peligro de la influencia del GRII por parte del gobierno de Trump va en la misma dirección que las políticas de Netanyahu que se ha expandido hacia Jerusalén y Altos de Golán bajo la supervisión de Washington. Con la última movida de la pieza de ajedrez, Estados Unidos ha dado la luz verde a Israel para intensificar el enfrentamiento contra la Guardia de la Revolución Islámica de Irán en Siria.

 

  • Es una estrategia para debilitar el grupo chií libanés Hezbollah, al cual se considera un aliado político (con presencia en el parlamento libanés) y militar (considerado terrorista por Estados Unidos y UE) de Irán. Esta designación dificultará la vinculación de Hezbollah con la GRII en el marco de la política libanesa y ayuda a romper la influencia de Irán en el país mediterráneo.

 

  • Es una política para contraer las fuerzas marítimas de GRII en el Golfo Pérsico. Aunque Irán había anunciado que en el caso de no poder exportar petróleo cerraría el estrecho de Ormuz, esto no parece ser implementable dada la situación delicada y geoestratégica de la zona. Teherán tampoco buscará comenzar un conflicto con las naves estadounidenses. Sin embargo, Washington al llamar terrorista a la GRII avanza unilateralmente para estrangular las fuerzas militares de Irán en el Golfo y aumentar el riesgo de cualquier toque de atención por parte de Irán en esta zona estratégica. Aparte de esto, la nueva estrategia le permite a Trump tener facilidad legal para entrar en un conflicto con el ejército iraní sin necesitar de consultar con el congreso de Estados Unidos.

 

  • Debilitar el poder armamentístico de la GRII como su capacidad misilística, que Estados Unidos y sus aliados consideran una amenaza. Irán ha afirmado que su capacidad de misiles es para fines defensivos y no-nuclear, y por tanto no viola ni el acuerdo nuclear ni la resolución 2331 de la ONU. Es sabido que Irán se sitúa bajo embargo de importación de armas desde hace una década, y salvo el aparato defensivo de S300 comprado de Rusia en 2017 no ha importado más armamento. Según un informe publicado por el Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación de la Paz (SIPRI) en 2017, Irán anualmente importa el 2% de las armas exportadas a Medio Oriente cuya cuota a diferencia de otros países ha sido una tendencia decreciente.

 

 

vía / https://twitter.com/SIPRIorg/status/1123606768049950721

 

No obstante, las sanciones de las Naciones Unidas sobre la industria armamentística de Irán caducarán en 2020, y parece que Rusia y China han sido reacios de apoyar la renovación de las mismas. Declarar como terrorista al ejército más poderoso de Irán podrá aumentar significativamente el coste político de cualquier comercio de armas con ese país a partir del 2020.

 

  • Paralelamente con lo anterior y ante las incertidumbres, los estrategas de Estados Unidos han diseñado un plan a largo plazo más allá del presente periodo presidencial. Como una reacción a los candidatos demócratas para las elecciones del 2020 que han asegurado que en el caso de llegar a Casa Blanca reestablecerán el acuerdo nuclear con Irán, esta decisión dificultará levantar las sanciones si Donald Trump no se eligiera nuevamente como presidente de los Estados Unidos. 

 

 

 

Al unir las piezas del rompecabezas nos damos cuenta de que el el gobierno de Trump ha demostrado su intención de maximizar la presión económica y política sobre Irán, y esto podría elevar el riesgo de un conflicto militar que repercutiría en un alto riesgo de inestabilidad regional. Algunos analistas alegan que designar como terrorista el CENTCOM, es una señal de la radicalización del ejercito frente las sanciones de Estados Unidos, pero esto sería sinónimo de un conflicto militar inminente con EEUU, lo que no busca Irán. Mientras, tanto en el mejor escenario posible, Irán implementará las siguientes políticas:

 

  • Seguirá con la diplomacia y la economía de resistencia para defender sus intereses económicos y prevenir la inestabilidad interna causada por las sanciones. Irán intentará comenzar una nueva ronda de dialogo con los políticos y personajes moderados de EE.UU. para obtener una posición más favorable en la opinión pública en ese país. De hecho, ya desde ahora son visibles estas interacciones.

La exportación de crudo es crucial para Irán, por lo que intentarán exportar la máxima cantidad de barriles posible en los mercados negros para prevenir la inestabilidad económica y política que observamos actualmente en Venezuela. El potencial crecimiento del mercado iraquí es una oportunidad para exportar bienes no-petroleras y adquirir parte de su déficit presupuestario.

 

  • Irán evitará lo máximo posible entrar en un conflicto militar con EEUU y sus aliados en los próximos meses. En lugar de ello, esperarán nuevos cambios en la Casa Blanca para llevar a cabo negociaciones menos costosas. Las autoridades de la República Islámica como Ali Jamenei y los generales de la GRII han enfatizado en varias ocasiones que no buscarán entrar en un conflicto bélico con Estados Unidos y sus aliados; aunque se mantendrán activos para defenderse de las posibles intervenciones.

Se prevé que Irán decrecerá su presencia explicita en Siria y no caerá en la trampa de la exhibición militar en las aguas libres del golfo. La República Islámica también mantendrá líneas rojas como apoyar a Hezbollah que no está soportado por EE.UU. e Israel. Mientras tanto esperará a contrarreloj la posible salida de Trump en el 2020 para iniciar negociaciones con el nuevo gobierno, aunque este es un escenario demasiado optimista.

 

  • A la vez las autoridades iraníes harán un esfuerzo continuo para sostenerse presente en las nuevas transformaciones de Medio Oriente fortaleciendo sus lazos con Turquía y Rusia. La continuación de la alianza con Rusia y Turquía será esencial para Irán, y el país tenderá poner en práctica estrategias cohesionadas con los anteriores.

 

No parece ser fácil el cumplimiento simultáneo de la trinidad optimista, por tanto, se prevé que habrá meses turbulentos y decisivos por delante. Lo que pasa próximamente entre Irán y EEUU marcará el devenir de una de las regiones más convulsas del planeta.

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