Hoy en el día internacional del gato os traemos algunas anécdotas de gatos durante el desarrollo de diversos conflictos y experimentos de algunas agencias de inteligencia que vieron en nuestras simpáticas mascotas un filón muy interesante el cual desarrollar y explotar.


 

Los gatos acústicos de la CIA y MK ULTRA.

MK ULTRA fue un proyecto de la CIA lanzado por la Dirección de Ciencia y Tecnología de la Agencia Central de Inteligencia que todavía hoy es motivo de las más variopintas teorías de la conspiración.

Lo que sí se sabe es que en la década de 1960 intentaron utilizar gatos para espiar al Kremlin y las embajadas soviéticas. La primera misión la pusieron a prueba en un parque de Washington D.C. con un «gato escucha» que llevaba un micrófono en su cabeza. Durante la misión un taxi atropelló al gato, y con él murió un proyecto cuyo coste ascendía hasta los 20 millones de dólares de la época.

 

 

 

 

Los gatos conquistadores del Imperio Aqueménida en Egipto

Según los escritos del macedonio Polineo, los persas rompieron las líneas defensivas egipcias en la Batalla de Pelusium gracias a los gatos. El gato era un animal sagrado para los egipcios, por lo que las tropas del Imperio Aqueménida decidieron avanzar con gatos, de modo que los egipcios se contuviesen en la batalla por miedo a lastimar a estos animales sagrados. 

Matar a un gato en Egipto era un crimen que se castigaba con la muerte. Sencillamente, los egipcios decidieron no luchar contra un enemigo rodeado de gatos. 

 

 

 

‘Tom’ de Crimea

Durante la guerra de Crimea de 1854-1855, las fuerzas francesas y británicas capturaron el puerto de Sevastopol después de un duro asedio. Cuando entraron, las tropas apenas tenían alimentos, y no encontraban suministros en toda la ciudad. Cuentan que un gato al que los soldados británicos apodaron ‘Tom’, encontró almacenes con víveres que los rusos habían escondido, salvando así del hambre a las tropas británicas.

 

 

 

La división de gatos de Leningrado

Durante el sitio de Leningrado en la Segunda Guerra Mundial, el hambre llegó a tal extremo que la población se comió a los gatos. Esto provocó una plaga de ratas que devoraron los escasos suministros que podían quedar en la ciudad, haciendo aun más dura la situación humanitaria.

Cuando se logró romper el sitio de Leningrado en 1943, lo primero que hicieron las autoridades soviéticas fue enviar cuatro carruajes con gatos para acabar con la plaga de ratas. Actualmente cuentan con un monumento en la actual Leningrado, San Petersburgo.

 

 

 

La plaga de gatos en Siria

La actual guerra de Siria ha destruido muchas de las infraestructuras básicas del país. Uno de los impactos más serios y de los que menos se habla es el que supone el cese de los servicios de limpieza. Para evitar las plagas que llegan con las ratas, la mejor solución es provocar otra plaga, pero de su principal depredador: los gatos. 

 

 

Los gatos como terapia contra la guerra

Los gatos se han convertido en una mascota muy común entre soldados que ven en estos felinos una compañía y una manera de evadirse de la violencia. La buena compañía y que mantengan la zona limpia de ratas ha hecho que muchos soldados asocien los gatos a la buena suerte. Hay algunos cuya compañía marcó a los soldados tanto que se volvieron famosos. Dos de ellos son Pfc Hammer en Irak o el gato Simón que acompañó a los marineros de la Royal Navy en la década de 1940.

 

 

 

Extra: Los gatos carteros

En ciudad de Lieja, Bélgica, contrataron a 37 gatos para entregar el correo en la década de 1870. Solo 1 de ellos logró completar su cometido en el tiempo previsto, mientras que los 36 restantes tardaron muchas más horas e incluso días en regresar con el preciado correo hasta su hogar.

 

 

 

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