Con un 97% escrutado, Benjamin Netanyahu y Benny Gantz parecen estar atascados en un inquietante empate. Y aunque ambos han proclamado su propia victoria, lo cierto es que todo apunta a una coalición derechista que permitirá al legendario primer ministro seguir en el poder. Sin embargo, a pesar de lo que pueda parecer, la permanencia de Netanyahu conllevaría más cambios que la elección de Gantz.


 

El actual primer ministro se ha visto recientemente cubierto de manchas de todo tipo que han hecho a su gente preguntarse si es Benjamin Netanyahu el único posible líder para Israel, como él hizo creer con mucha maña durante sus anteriores mandatos desde 2009. Estas manchas solamente podían evadirse mediante una alianza con la derecha más extrema del país, que es la que mantendrá la aparente inmunidad de Bibi. Ahora mismo, un cambio de gobernante no conllevaría necesariamente un cambio en la política israelí puesto que la nueva propuesta radical del partido Likud es ya de por sí un cambio en la política del país. De esta manera es como hemos llegado al punto en el que estamos, donde, hace tan solo unos días, estas elecciones se han convertido en una especie de referéndum acerca de una posible anexión de Cisjordania. 

 

97% de los votos escrutados. Fuente: Haaretz

 

Tras este último año marcado por una estrecha amistad entre Benjamin Netanyahu y Donald Trump y los movimientos en los que esta ha desembocado, lo que la anexión de Cisjordania significaría es sencillamente una cosa: una nueva e importante escalada del conflicto palestino-israelí debido a la imposibilidad de una solución de dos estados para el mismo. A su mismo tiempo, esto conllevaría un incremento de tensión en la zona que plantearía nuevas posibilidades: un Israel en el que la población árabe no tenga representación de ningún tipo y donde los derechos de estos brillen por su ausencia o un Israel que se deshaga de su confesión judía y que apueste por la democracia y la defensa de los derechos de todos aquellos que viven en su territorio. 

Esto solo tiene cabida en el largo plazo. De momento hay que esperar a los resultados de estas elecciones reñidas entre el «centro» y la derecha, donde la participación general ha sido desdichada y la de la población árabe, en concreto, casi inexistente debido a una enorme falta de esperanza. En cualquier caso, el resultado que se anuncie hoy no será realmente determinante puesto que todo depende de las alianzas que, tanto Netanyahu como Gantz, puedan hacer en los próximos 42 días.

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