Desde revistas por fascículos, hasta documentales completos pasando nasheeds que inspiran a hacer la yihad. Éstas son las herramientas que el Estado Islámico utiliza para la radicalización de personas, y la sin necesidad de establecer una relación formal entre éstas y la organización terrorista.


 

La propaganda del Estado Islámico tiende a enfocarse en los ‘lobos solitarios’, que inspirados por los discursos que se reproducen pueden llegar a cometer ataques en cualquier parte del mundo. Los videos en los que se explica cómo realizar atentados y las publicaciones en las que se arenga a los combatientes son un material de fácil acceso en internet. Además, estos materiales apenas están refutados y explicados, por lo que para ISIS es realmente sencillo calar en la mente de los jóvenes que muchas veces se auto-adoctrinan desde sus propios dispositivos en todas las partes del globo.

El material se edita y reedita por los propios usuarios que en ocasiones nada tienen que ver con el Estado Islámico, creando así en una enorme red de difusión gratuita para el grupo armado, que se asegura de esta manera llegar cada vez a más personas.

Ahora que ya hemos hablado de la “cantidad”, apuntando el gran alcance del material propagandístico, es importante hablar de la “calidad” que aquellos materiales potencialmente impactantes por el discurso yihadista; un discurso donde la teología se limita a un rincón para dar paso a argumentos socialmente prácticos, presentando la doctrina islamista como una alternativa a los problemas mundiales.

 

 

Una vez radicalizado, el usuario dispone de diferentes vías que tomar. El objetivo principal; y lo que se considera, según la doctrina salafista, el único medio para llegar al lugar más elevado del paraíso; es el de convertirse en mártir o ‘shahid’. Para esto, los grupos no oficiales que difunden material oficial de organizaciones yihadistas, ponen a disposición de estos lobos solitarios manuales completos acerca de la fabricación de explosivos y otros medios para cometer ataques que promuevan el terror en sus propias sociedades. Con estas sociedades hablamos principalmente de los países occidentales, los cuales son víctimas directas de una larga guerra psicológica.

Aunque provocar estos ataques sea una meta importante no es la única. Los lobos solitarios pueden actuar sencillamente, aunque no menos importante, como adoctrinadores, bien sea a través de las redes sociales, las mezquitas u otros entornos. Este es un punto fundamental que los grupos islamistas no se pueden permitir pasar por alto, por razones evidentes.

La principal ventaja que estos lobos solitarios suponen para el yihadismo, aparte de un gran ahorro económico, es un grave problema para los servicios de inteligencia occidentales, pues esta falta de contacto directo de los usuarios con la organización formal de Estado Islámico o al-Qaeda hace que estos casos sean más difíciles de detectar y, por ende, más difíciles de detener.

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