Hace exactamente quince años, el 22 de marzo de 2004, un ataque aéreo alcanzó al anciano Ahmed Yassin en Gaza.


 

Yassin, que había estudiado en la misma universidad egipcia donde se fundó la hermandad de los Hermanos Musulmanes, en 1928, ya había declarado la guerra al estado de Israel en su juventud. A lo largo de su vida fue arrestado varias veces por la Autoridad Nacional Palestina e incluso condenado a cadena perpetua en Israel, aunque aun así consiguió volver a Gaza. Pero si hay algo por lo que es conocido Yassin es por ser el co-fundador de la organización islamista Hamás. 

 

 

El funeral de Yassin echó a cientos de personas a las calles, como ya lo había hecho en todas aquellas ocasiones en las que había sido arrestado. La comunidad internacional, a excepción de los Estados Unidos, condenó el asesinato a manos de Israel, argumentando que, aunque Yassin y su organización Hamás fueran un peligro para la soberanía israelí, Israel no debería llevar a cabo asesinatos selectivos como había sido el del imán. El día siguiente del asesinato de Yassin, el co-fundador Abdel Aziz ar-Rantisi fue nombrado dirigente de Hamás. Menos de un mes después, ar-Rantisi sería víctima de otro ataque israelí que acabó con su vida. 

Hoy las páginas web de Hamás y sus brazo armado, las Brigadas de Ezzeldin Al-Qassam, publican fotografías y artículos conmemorativos donde se recuerda la vida de su fundador. Sin embargo, aunque algunos ven a Ahmed Yassin como una figura digna de admiración, otros – y no necesariamente sionistas – lo ven como el fundador de una organización dañina tanto para Israel como para los propios palestinos.

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