Durante la noche del 5 al 6 de enero del 2017, algún grupo terrorista (NSAs) o alguna de las muy diversas facciones rebeldes sirias lanzaron una serie de ataques aéreos coordinados y simultáneos contra diversos puntos neurálgicos y estratégicos del despliegue de las tropas de la Federación Rusa dentro del territorio de la República Árabe de Siria. Esta acción sería posible gracias a la aparición y el continuo uso diario -con el consiguiente desarrollo tecnológico que esto conlleva- de nuevos medios tecnológicos digitales, desplazando a los más antiguos de origen netamente analógicos. 

 


 

El desarrollo tecnológico ha provocado una total disrupción en la sociedad, la cual ha acelerado la adaptación de la misma hasta el avance tecnológico que supone la cuarta revolución industrial, donde se presupone que se conseguirá la convergencia de tecnologías digitales, físicas y biotecnológicas. 

La utilización de UAV/Drones de origen comercial ya no solo cumplen únicamente su función de ocio. Hemos llegado a un momento en el que su tecnología se ha adaptado de tal modo que se han convertido tanto en un elemento de espionaje como en un arma de guerra que puede lanzar pequeños proyectiles contra objetos blandos, construcciones livianas, puestos de observación y hasta concentraciones de tropas enemigas.

 

 

La noche del 6 al 7 de enero de 2017 se realizó un ataque con drones nunca antes visto y que no aparecía recogido en ninguno de los libros de historia, manuales de doctrina y documentos sobre estrategia militar escritos antes. El ataque lo realizó una entidad, organización o grupo terrorista que todavía se desconoce con un enjambre (Swarming) de drones de baja tecnología armados y fabricados artesanalmente. Durante los últimos años muchos autores y altos estamentos militares han “coqueteado” con la idea de utilizar tecnología de bajo coste para operaciones de alto impacto, pero en Siria se ha logrado llevar a cabo a una de las actuaciones más impactantes de los últimos años.

El novedoso ataque mediante el empleo de un enjambre de UAV/Drones de baja tecnología adquiridos en el mercado común sobre la base aérea de Hmeymim por organizaciones o entidades terroristas ya no resulta ser una amenaza lejana; ni tan siquiera el ejercicio de un mero planteamiento táctico o estratégico. Se han convertido ya en una realidad, peligrosa y tangible.

Este nuevo tipo de ataques se ha creado una nueva doctrina de muy difícil predicción abriendo la posibilidad hacia nuevos escenarios y teatros nunca vistos con anterioridad. Estamos ante lo que los especialistas en tecnología y visión geoestratégica denominan como una “disrupción” en un entorno ya preestablecido en el que hasta ahora se seguían ciertas reglas y pautas de comportamiento habituales preestablecidas.

El ataque a la ya conocida base militar rusa de Hmeymim en la localidad siria Jableh, se realizó de la siguiente manera:

Aproximadamente unos trece drones cargados de bombas de circunstancia atacaron dos bases militares rusas. El grueso del ataque se desvió hacia la mencionada base aérea de Hmeymim. Aproximadamente 10 drones, 9 de ellos armados con 8 granadas de mortero modificadas con cabezas armadas con detonadores por contacto y una carga explosiva de 400 gramos (con bolas de metal que actuaron de metralla incandescente que pudiese atravesar fácilmente el metal ligero de los aviones y la carne de los soldados que en ese momento se encontraran en la plataforma) con un radio aproximado de alcance de 50 metros denominada PETN, y 1 drone utilizado para observación, monitoreo y coordinación del ataque. Los otros 3 drones armados de manera idéntica se desviaron para atacar las instalaciones y objetivos rusos en el puerto de Tartus.

No obstante, ninguno de los UAV/Drones consiguieron completar sus principales objetivos primarios ni tampoco los secundarios, establecidos y grabados en su ruta de vuelo pre-programada por GPS al que tuvieron acceso las fuerzas rusas desplegadas en la zona al conseguir aterrizar como citábamos con anterioridad algunos de estos UAV/Drones de manera intacta.

 

 

¿Quién ataca las instalaciones?

Los grupos o entidades terroristas, y en especial los de tipo u orientación yihadista, usan la máxima violencia posible como elemento o medio de comunicación, y entienden la máxima de que no es necesario matar a muchas personas para enviar un mensaje a la sociedad. Es de este modo como logran el fin de dar valor a la palabra terrorismo, que no es otra cosa que infundir terror a la población.

Se ha convertido en casi fundamental para esta serie de grupos y entidades terroristas buscar una cobertura informativa inmediata de todos los medios de comunicación locales, nacionales o internacionales en directo al tiempo que muestran la debilidad del gobierno de turno del estado atacado y su incapacidad para proteger a sus conciudadanos, bienes y elementos de alto valor estratégico. Las sospechas sobre diversos grupos yihadistas y fundamentalistas apoyados y respaldados por Turquía (en especial por su servicio de inteligencia o MIT) se disiparon cuando unidades de la Fuerza Aérea Rusa desplegadas en Siria bombardearon posiciones y enclaves terroristas en Al-Najiyah y Bdama, localidades situadas al Oeste del enclave del distrito de Jisr Al-Shughour.

 

 

Las características principales de estos drones, es sobre todo la simplicidad de su construcción (con un cuerpo en su mayor parte de plástico y madera de balsa o contrachapado y asegurados con cinta americana o precinto adhesivo, lo que les hace mucho más complicado en su detección al ofrecer un eco radar menor debido a sus materiales de construcción) fruto del concepto DIY (Do It Yourself/Hazlo tú mismo), lo común de sus componentes adquiridos en diferentes mercados (tanto sirios, como occidentales mediante el contrabando) la sencillez de su uso, y la adaptación de los mismos a las tareas de bombardeo de objetivos, no obstante si bien podrían considerarse como UAV simples y muy rudimentarios, será totalmente necesario, en palabras del portavoz del Estado Mayor Alexander Novikov:

“Es necesario e imprescindible un gran conocimiento en el campo de la aerodinámica y en el espectro radioeléctrico”.

Estos UAV/Drones artesanales en palabras del anteriormente citado portavoz del Ministerio de Defensa Ruso, habrían sido diseñados y construidos por personal cualificado procedente de países que los desarrollan, aplican y producen. Esta afirmación dejaría una lista muy corta de países con estas capacidades descritas, y mucho más aun con países que dispongan de servicios de inteligencia con las capacidades necesarias. De hecho, el exhaustivo examen del espectro radioelectrónico al que fueron sometidos los tres drones artesanales supervivientes del ataque muestran claramente que estaban programados para realizar vuelos autónomos y soltar los artefactos explosivos en puntos pre-programados.

Muy probablemente, los perfiles de los atacantes encajan dentro de un esquema de personas en el que estos “especialistas” serian hombres, tendrían una edad comprendida entre los 20 y 50 años, con formación o carreras técnicas, presumiblemente formación militar, de origen árabe de primera o segunda generación (extranjeros) pero educados en occidente, ya sea en Europa o en países pertenecientes a la CEI o de su órbita cercana. Y ahora es cuando se debe plantear el regreso de los denominados “retornados” en occidente, una vez han adquirido destrezas y conocimientos que podrían ser utilizados para perpetrar un ataque o atentado de una magnitud nunca vista con anterioridad en nuestros países o ciudades de occidente.

 

Puedes descargar y leer la investigación completa pulsando AQUÍ o en la imagen

 

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